Para la mayor parte de los perros el coche es una prolongación del hogar, un lugar donde se sienten cómodos y protegidos, pero para otros, bien por falta de costumbre o bien por malas experiencias previas, el coche puede llegar a convertirse en algo terrorífico.

APRENDIENDO A VIAJAR

Enseñar a un perro que el coche es un lugar agradable es lo más sencillo del mundo, sólo hay que seguir unos consejos que más que en el terreno de la educación entran en el del sentido común:

Acostumbralo poco a poco

No esperes a las vacaciones de verano, cuando tienes que hacer 600 km a 40ºC para darle su primer viaje, de vez en cuando móntale en el coche y llévale contigo a algún lado, así cuando tenga que hacer un viaje largo no tendrá que sufrir el estrés añadido de que eso sea una experiencia nueva.

Elige el destino

Llévalo siempre que puedas a lugares agradables: puedes llevarle de vez en cuando al parque en coche, aunque sean solo unos minutos de viaje bastarán para que asocie el trayecto con algo agradable. Los fines de semana aprovecha para hacer una excursión un poco más larga al campo, cuando llegues deja que corra y juegue antes de volverle a subir. Si siempre que sube en el coche es para ir al veterinario, por ejemplo, pronto asociará el vehículo con algo negativo y sufrirá de un estrés innecesario en cualquier viaje.

 

Siempre hay que procurar que sus primeras experiencias con el coche sean agradables.

 

Como en casa


El lugar que le reserves en el vehículo debe ser cómodo. Lo bastante grande como para que pueda tumbarse y cambiar de postura y sin bultos u objetos que puedan volcarse y golpearle. Por supuesto debes procurarle una temperatura agradable y un lugar bien ventilado. En el caso de que quieras que viaje el maletero deberá ser de los que puedes quitarle la bandeja o bien reclinar el asiento trasero “partido” para que tenga en todo momento comunicación con el resto del vehículo. En cualquier caso no es el lugar más recomendado por motivos de seguridad: si ocurre un alcance

trasero (como suele ocurrir en los choques en cadena) el maletero será la parte que salga peor parada del coche no está diseñado (al contrario que el habitáculo) para mantener su volumen en caso de colisión. Siempre que sea posible es preferible situar al animal en los asientos traseros, separados del habitáculo del conductor por una red u otro dispositivo que les impida molestar al piloto.

Existen en el mercado unos arneses de seguridad que llevan un anclaje especial que se une al cierre del cinturón de seguridad de los asientos traseros del vehículo impidiendo que, en caso de choque, el animal salga despedido. Sea cual sea el mecanismo que elijas recuerda que las normas de tráfico te obligan a mantener al animal separado del conductor, aunque son un poco ambiguos a la hora de determinar un sistema en concreto lo cierto es que si no utilizas ninguno te asegurarás una buena multa.

 

Lo más importante: la seguridad. No permitas que el animal pueda acceder a los asientos delanteros, podría molestar al conductor y causar un accidente

 

SI SE MAREA…


Si has seguido todos estos consejos lo más probable es que tu perro se haya acostumbrado al coche sin problemas pero si a pesar de todo es de los que tienen facilidad para vomitar…

  • Acuérdate de no darle de comer desde varias horas antes de meterle en el coche
  • Consulta a tu veterinario para administrarle unas pastillas contra el mareo.
  • Sácale a dar un buen paseo antes de meterlo en el coche, así permanecerá más calmado y es probable que se duerma.

FOBIA AL COCHE


Hay animales que tienen auténtica fobia al coche. En cuanto se meten dentro empiezan a babear, aumenta el ritmo cardíaco y su propio miedo les hace pasarlo tan mal que un viaje en coche se convierte en una auténtica tortura. Para estos casos lo mejor sería recurrir al consejo de un especialista, ya que en el tratamiento de cualquier fobia es muy importante ir muy despacio y nunca dar pasos en falso que lleven al animal a una recaída.

El proceso dependerá del grado de ansiedad que presente el animal. Hay animales que se niegan ni siquiera a subirse al coche, con estos ejemplares habrá que empezar el proceso de habituación con el auto parado, iniciando un proceso de acercamiento paulatino. Sólo cuando consigamos que el animal se pueda subir al coche sin sufrir estrés podremos pensar en dar un paso más como cerrar las puertas o ponernos al volante en posición de conducción, por ejemplo. Ante cualquier respuesta negativa habrá que pensar en repetir el proceso más despacio. Así, poco a poco, deberíamos conseguir que el animal aguantara en el coche con el motor arrancado, y paulatinamente lograr poner en marcha el vehículo sin que el perro se asustase. Esto se llevaría a cabo premiando continuamente al perro mientras mantuviera una actitud tranquila y evitando reforzar mediante caricias o frases tranquilizadoras las conductas nerviosas.

En cualquier caso se trata de un proceso largo y delicado, por lo tanto, si el animal tan solo va a realizar un par de viajes al año podemos evitarnos todo este proceso y administrar calmantes al perro en el momento del viaje, siempre por supuesto prescritos por nuestro veterinario y en la dosis aconsejada.

Otro “truco” consiste en acostumbrar al perro en casa al trasportín, podemos hacerlo dándole su comida ahí y dejando en el su colchoncito para que se duerma dentro siempre que quiera. Una vez que tenga asociado el trasportín con un espacio “seguro” podemos utilizarlo en los viajes, situándolo en un lugar del coche donde se eviten al máximo posible los movimientos. El perro viajará cómodo y seguro dentro de él. El inconveniente suele ser el espacio que ocupan (en el caso de los animales grandes) y su alto coste, que a veces no compensa si solo se piensan realizar unos pocos trayectos en coche al año.

 

El trasportín puede ser una herramienta muy útil para conseguir un espacio dentro del auto donde nuestro perro se sienta seguro

 

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