Un programa piloto de terapia asistida demuestra que los perros aportan seguridad y compañía a los enfermos y cuidadores

“Me ha dado la vida” dice Ángel Bocalandro con toda la rotundidad que le permiten sus 71 años de vida y su Alzheimer leve, “Y calidad de vida”, añade Marisol Martínez, su esposa y cuidadora. Los elogios son para ‘Arena’, una perrita que, en solo dos años con la familia, ha obrado milagros terapéuticos y afectivos. “Lo único que le falta es hablarme”, remarca Ángel e insiste “No me habla, pero se entera de todo lo que le digo. Y no me ha subido nada el Alzheimer. [...]

A raíz de la trombosis y el hospital, la mujer insistió al neurólogo para que lo examinara. El diagnóstico llego en una fase de la enfermedad todavía leve y con más posibilidades de tratamiento paliativo, aunque Marisol no se libró de la típica ‘receta’ médica para cuidadoras: “Una pastilla de paciencia por la mañana y dos por la tarde”.

Marisol resume con un expresivo: “¡Como ha mejorado!” la evolución de su marido, que ni siquiera necesita ya “las pastillas para los nervios”. Pero subraya que la compañía de ‘Arena’ ha sido balsámica para todos: “Ha habido tristeza, llanto, de todo, y la perra nos ha dado alegría y bienestar. A él, a toda la familia y a mi particularmente, porque también me ha costado asumirlo y gracias a ‘Arena’ he podido tener mi  espacio propio. Ahora puedo ir tranquilamente a la calle, porque sé que con ella se queda feliz”.

Además se ha demostrado más eficaz que las píldoras de paciencia: “Yo le digo muchas cosas, porque te liberas del mal genio diciéndole lo bonita que es”, apostilla.

 

Al cabo de dos años largos, pesan más las cosas buenas que las malas. Los testimonios son unánimes. A Ángel, que dice ir solo “tirandillo, aunque no mal del todo”, se le nota feliz con su mascota: “Arena me lleva, me traer, y si hay que pedir socorro empieza a chillar. Nunca nos hemos perdido” Y no le regatean piropos: “En el barrio la conocen y me dicen ‘¡Que perrita más buena!’. Es que llama la atención, y cuando la ven correr, parece un potro. Para nosotros es como si fuera una niña pequeña”.

Fuente: El correo digital

 

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