Todos hemos oído decir alguna vez que los perros son animales jerárquicos pero ¿sabemos realmente lo que eso significa?.

SIGNIFICADO

Hoy en día el perro ha pasado de ser un instrumento de trabajo a un miembro más de la familia, este cambio se ha dado en una sociedad en la que se nos enseña a rechazar las relaciones jerárquicas, se nos educa por y para la igualdad, pero este esquema, aunque válido para el hombre, es antinatural para el perro. No todos los animales salvajes son jerárquicos pero el perro sí lo es. Esto significa que dentro de su sociedad natural, la manada, los individuos se relacionan entre sí de forma vertical: unos están por encima de otros en el rango de mando.

Si bien esta relación no es lineal ni tan sencilla como pudiéramos pensar en un principio, basta por ahora con que comprendamos la importancia que tiene este dato en las relaciones con nuestro perro.
Por naturaleza un perro tenderá a ocupar un puesto de liderazgo en la familia. Desde luego cada perro tiene una tendencia a la dominancia distinta de los demás pero cualquier perro puede llegar a desarrollar conductas dominantes si el ambiente en el que vive lo favorece. Una educación relajada, con reglas que se cumplen hoy sí y mañana no, pueden hacer pensar al perro que no estamos ejerciendo nuestro papel de dominantes, y pronto empezará a ocupar él el vacío del liderazgo de la manada.

 

El perro debe estar socialmente bajo la autoridad de todos y cada uno de los miembros de la familia. Aceptar este hecho y tratar al perro en consecuencia no debe ser tomado como una medida cruel. Se trata de su esquema social natural y aceptará su posición sin ningún trauma.

 

COMO CONSEGUIRLO

La socialización se trata de un proceso que se da específicamente en una etapa del cachorro. Si bien con la jerarquía no pasa exactamente eso, sí es cierto que las experiencias de su juventud serán muy importantes a la hora de formar su carácter en el sentido del grado de dominancia que muestre en el futuro.

Entre las 10 semanas de vida del animal y hasta su madurez se extiende la etapa juvenil. Es la siguiente a la etapa de socialización y durante estos meses aprenderá a relacionarse jerárquicamente. Es importante, pues, que no esperemos a la madurez del animal para comenzar con su educación. Además es durante esta etapa cuando su capacidad de aprendizaje es mayor, por lo que resulta ideal comenzar cualquier proceso de educación o adiestramiento.

En cualquier caso, le sometamos o no a un proceso directo de enseñanza, debemos dejarle claro cuál es su lugar en la manada, sometiendo inmediatamente cualquier conducta dominante. Debemos asimismo dejarle jugar libremente con otros congéneres, durante estos juegos surgirán pequeños conflictos que le enseñarán a resolver adecuadamente sus diferencias en el futuro.

 

Debemos dejarle que se relacione libremente con otros perros, tanto adultos como cachorros, así aprenderá a establecer su jerarquía en el futuro. Los pequeños revolcones que le darán los adultos cuando se pase de la raya son tan necesarios para su educación como tus propias enseñanzas.

 

EL SECRETO: SÉ CONSTANTE

No hace falta una disciplina militar para que el perro asuma nuestra autoridad. Las reglas que definamos para el perro, sean cuales sean, deben hacerse cumplir siempre y por todos lo miembros de la familia, por eso no vale de nada definir unas normas demasiado estrictas que luego tengamos que romper para poder disfrutar de la compañía de nuestras mascotas.

No hay reglas fijas sobre qué conviene o no prohibir al perro; no existe un único camino válido. El perro vivirá más feliz si conoce las normas y sabe que no se pueden romper. Bastará con romper una norma una sola vez para que muchos perros descubran una posibilidad en la que ni siquiera habían pensado, y se pasen semanas intentando conseguir de nuevo su objetivo. El ejemplo más típico es quizás el dar comida de la mesa al perro. Si nunca lo hacemos el perro estará tranquilo mientras nosotros comemos porque no espera nada, si le damos un día algo, intentará al día siguiente volver a convencernos. Pues igual ocurre con cualquier norma que intentemos imponer a nuestra mascota, ceder un día significa dar un gran paso atrás en su educación.

El objetivo a conseguir será situar al perro en el último lugar de la familia, esto no causará ninguna tristeza al perro, ni significa restarle privilegios, tan solo hacer respetar nuestra autoridad. El perro no nos querrá menos por eso, y darle a escondidas lo que otros miembros de la familia le niegan quizás aparentemente le hagacoger más simpatía por quien le da golosinas, pero a la hora de la verdad estaremos descendiendo posiciones sociales puesto que el perro se cree en el derecho de exigir que se le de lo que quiere.

EL CARIÑO NO ES INCOMPATIBLE

Las muestras de cariño hacia nuestro perro no son interpretadas por éste como una muestra de debilidad, por lo que no conducirá a nada negarle nuestras caricias. Este es un pensamiento más humano que canino, igual que el chantaje psicológico de dejar de prestar atención a nuestro perro cuando ha hecho algo que nos ha molestado, el perro sin duda alguna se mostrará triste por este trato inusual e intentará volver a ganarse nuestro afecto, pero no debemos confundir esto con arrepentimiento o con culpabilidad y no sirve como medida educativa, puesto que el perro no es capaz de asociar nuestra indiferencia con el acto que la ha causado, a no ser que seamos capaces de cambiar de actitud hacia él en el instante mismo en el que comete la falta.

Quizás sí es efectivo este "castigo psicológico" cuando al jugar con nuestro perro éste se excede y nos hace daño; como el perro está pendiente en ese momento de nosotros, nuestro cambio de actitud será patente para él, además de que supondrá el fin del juego, tras unas cuantas repeticiones el animal debería comprender que es mejor ser más delicado. En pocas situaciones más este castigo será efectivo.

Hay gente que opina que “mimar” al perro le hará más dominante. Mientras el perro tenga claro cuál es su lugar en la manada no pasará nada por mimarle más o menos.

 

JERARQUÍA Y EDUCACIÓN

Los perros se han ganado el apelativo del "mejor amigo del hombre" gracias precisamente a esta característica social de la jerarquía ¿Por qué? El éxito de la especie canina ha radicado durante siglos en la funcionalidad del perro como ayudante del hombre en las más diversas tareas ¿por qué obedece un perro al pastor, o
devuelve la pieza de caza a su dueño? Precisamente porque lo considera su superior, al que debe obedecer, no por una tiranía del miedo al castigo, sino porque es el comportamiento que le guía su naturaleza.

Entonces ¿los perros obedecen sólo a quienes consideran superiores? En la práctica no, pero cuando un perro obedece a alguien a quien no considera superior será por conveniencia: para conseguir un premio o para evitar un castigo, pero no por obediencia.

No hay que confundir la educación con el adiestramiento. Un perro bien jerarquizado será aquel que acepte nuestra autoridad aunque no tenga ni idea de lo que es sentarse a la orden, pero será un perro que cumpla las normas de la casa (por ejemplo no subirse a las camas o no entrar en la cocina...) y se deje manejar por la familia con docilidad, son perros que si están haciendo algo malo y el dueño les reprende dejan de hacerlo y no se revelan. Esto no significa que el animal sea perfecto y sepa distinguir el bien del mal, pero una vez que le hemos hecho comprender lo que esperamos de él, no se resistirá. En definitivas cuentas se trata del tipo de relación que todos hemos de buscar con nuestros perros.

Si por un algún motivo el perro ya ha escalado posiciones dentro de la familia pueden surgir problemas de dominancia, que dificulten e incluso hagan imposible la vida en común con el perro, así que no hay que subestimar el tema de la jerarquía, pero tampoco sacar las cosas de quicio y actuar con nuestro cachorro como un peligro potencial. Nada más lejos de la realidad, incluso si se dan fallos en la jerarquización y el perro se sitúa en un nivel superior a otro u otros miembros de la familia lo más probable es que nunca llegue a resultar un perro conflictivo, aunque sí será, sin duda, un perro desobediente.

 

No es necesario tener al perro adiestrado para que esté bien jerarquizado, pero el adiestramiento de obediencia ayudará a devolver a un perro dominante al lugar que le corresponde

 

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