Mucha gente pensará ¿Educar a un gato? ¡Que locura!, al gato no se le puede enseñar nada. |
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No caigamos en el error de confundir el aprendizaje con la obediencia. |
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El gato tiene uno de los cerebros más desarrollados de los mamíferos y es totalmente capaz de aprender habilidades enseñadas por el hombre, otra cosa es conseguir que las haga cuando nosotros queramos, pero aprender aprenden. Solo hay que mirar, por ejemplo la cantidad de gatos que han aprendido por si mismos a abrir puertas o incluso la nevera. Recuerdo el caso de una chica que descubrió que quien se zampaba cada día su sándwich de pavo era su gato, que aprendió a abrir la cremallera de su bolsa de deporte con la mayor soltura. |
Otra cosa bien distinta es que estas habilidades u otras las realicen a nuestro antojo. El gato actúa solo si su acción cree que le reportará algún beneficio, no se trata de egoísmo, sino de economía de energía. La explicación de esta “desobediencia” hay que buscarla en la propia naturaleza de estos fascinantes animales. Los grupos de gatos no se relacionan entre si como lo haría una jauría de perros. Más bien se puede decir que interactúan entre sí, pero sin un esquema social cooperativo. Un gato no necesita a sus compañeros para la supervivencia. Al contrario de lo que sucede con los canes, los gatos no cazan en grupo ni defienden su territorio o su vida actuando como una manada organizada. |
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No existe para ellos un líder que imponga su voluntad y cada gato conserva siempre su independencia, una decisión plena sobre si duerme o sale de caza. Incluso aunque exista una jerarquía entre los miembros de una “comunidad gatuna” el líder no manda sobre los actos de los demás, tan solo defenderá como propios ciertos privilegios. |
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Entonces ¿no podemos influir en su comportamiento? Por supuesto que si, no solo podemos, sino que debemos educar a nuestro gato, pero siempre entendiendo que lo que haremos será hacerle comprender normas de conducta válidas, no órdenes concretas como las que le daríamos a nuestro perro. Una vez entendido esto nos resultará fácil comprender que para el gato no existe el concepto de “obediencia”. Actúa siguiendo su propio criterio. No podemos esperar de él que obedezca igual que no podemos pedirle que ladre, simplemente no esta en su naturaleza el hacerlo. |
La educación del gato consistirá pues en cosas básicas para la convivencia como enseñarle a no arañar los muebles, no marcar la casa con orina, no subirse a la cocina u otros sitios peligroso... y por otro lado debemos enseñarle a relacionarse con el ser humano, debe aprender a jugar sin hacer daño y también formará parte de su educación el enseñarle a ser “manejable” para que permita baños, cepillados y el corte de uñas. Un gato bien socializado y bien educado es una compañía ideal. Descubriremos que puede que no obedezcan, pero ni falta que les hace porque la convivencia con ellos es, simplemente,perfecta. |
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