En las grandes ciudades puede ser un problema a veces encontrar un lugar donde poder soltar al perro para que juegue, se hace imprescindible tenerle bien educado, diría incluso que adiestrado, para poder soltarle a que juegue sin riesgo de que moleste a nadie o sea atropellado. Esperemos que poco a poco los ayuntamientos se vayan dando cuenta de que existimos y que igual que hacen zona de recreo para niños, deben hacerlas para perros y no hablo de esos ridículos cuadriláteros de dos por dos donde pretenden que nos metamos, sino lugares donde el perro pueda correr, que es lo que necesita para desfogarse, para volver a casa tranquilo y ser el buen perro que siempre hemos querido. |
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No podemos pretende que un animal como el perro se pase 23 horas metido en casa y luego se canse con un paseo de una hora atado mirando a su dueño. Necesita correr, jugar con otros perros y contigo. No tengas miedo de cansarle, llévatelo a correr o a montar en bici, te sorprenderá lo que aguanta, y más en invierno. Muchos de los problemas de conducta con los que me he encontrado a lo largo de mi vida se hubieran solucionado si el perro hubiera dado siempre un buen paseo para descargar estrés. Nada mejor que una buena carrera junto a la bicicleta para que se olvide de ir a buscar bronca, o perritas o simplemente a curiosear por ahí. |
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Mis perros y yo hay días que no salimos, o mejor dicho, salimos solo a hacer pis y caca, luego para arriba, son días en los que llueve mucho o estoy demasiado cansada después del curro. Esos días intento compensarles jugando un poco más con ellos en casa, me tiro con ellos en la alfombra y jugamos a pelearnos y a tirar de un trapo, a rato estoy llena de pelos, con un pequeño bichejo blanco tirándome de una manga y con una bestia rubia gruñéndome en un vano intento de parecer fiero. Cuando nos cansamos de empujones y gruñidos teatreros y me quedo un ratito tumbada en el suelo con ellos me doy cuenta de que se me ha olvidado la bronca que me echó mi jefe, el pastón que me he dejado en el mecánico del coche y tantos otros “problemas” que en el fondo no son tan serios vistos desde una alfombra junto a dos seres para los que su mayor felicidad es pelearse por un trapo un ratito cada día contigo. |
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Al día siguiente, llueva o nieve, toca paseo largo, no me puedo permitir más de un día de “vacaciones” sino mis perros empiezan a estar más nerviosos en casa, exigiendo su paseo, pero ya no me importa, porque les miro mientras juegan y se ponen perdidos de barro y sé que son ellos los que tienen razón y no yo, como siempre, aprendo algo de mis perros, a valorar los pequeños placeres que nos da la vida, un buen paseo, un poco de juego, mucho cariño... esa es la combinación culpable de que yo, que odio la lluvia, nunca cumpliré mi promesa de no volver a tener perro. |
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