Los gatos van ganando terreno poco a poco a los perros como mascotas preferidas en nuestra sociedad. En EE.UU ya superan ampliamente a estos y en Europa, incluyendo España, esta tendencia se va haciendo notar. La causa más probable es que requieren menos gastos y cuidados que un perro y que aguantan mejor las horas de soledad a las que les tenemos que someter debido a nuestras jornadas de trabajo en las ciudades. |
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A pesar de eso parece que el conocimiento de estas mascotas no va en aumento a la par que el aumento de su número. Es mucho el desconocimiento que existe de su naturaleza incluso entre los que somos propietarios de gatos. El hecho de su escasa agresividad y que se “autoeduquen” como ocurre en temas relacionados con la eliminación (hacer pis y caca) nos posibilitan tener gatos sin necesidad de habernos preocupados en aprender a comprenderlos. Esta es una hoja de doble filo ya que mientras en general nos encontramos con que son más fáciles de cuidar y educar, luego esto se puede volver en su contra ya que a la aparición de un mínimo inconveniente o problema en su educación o comportamiento nos encontramos totalmente perdidos y solemos automáticamente culpar al animal en lugar de buscar terapias y soluciones como hacemos con nuestros perros. |
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LA PUBERTADLos gatos tienen una maduración sexual muy rápida. Las gatas tienen su primer celo entre los 5 y los 12 meses, dependerá de varios factores como la raza –las gatas de pelo largo como persas tienen su primer celo más tarde que siamesas o europeas-, la presencia de otros gatos en su territorio, el peso o el estado general de salud. Los gatos maduran algo más tarde en comparación con las hembras. El comportamiento del gato como macho suele iniciarse mucho antes de su verdadera maduración sexual, parece más ligado al peso del individuo que a la edad. La espermatogénesis comienza a los cinco meses, pero la maduración de los espermatozoides no llegará normalmente hasta los nueve o diez meses. |
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Si bien el período reproductivo es muy amplio, generalmente hasta los 14 años, el período más adecuado para la reproducción es desde los 2 hasta los 10 años. Ni antes ni después deberíamos criar con una gata. |
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Dada la temprana aparición del primer celo en las gatas, así como la escasa manifestación física que presenta, lo que lo hace muy difícil de identificar, es muy peligroso dejar que las gatas a partir de los cinco meses convivan con machos fértiles o que puedan escaparse en su busca. Ni siquiera si tenemos intención de criar con la gata debemos permitírselo ya que esta totalmente desaconsejado hacerla gestar tras su primer celo. |
EL CICLO SEXUALMientras que los gatos pueden reproducirse en cualquier momento del año, las gatas presentan varias fases reproductivas que pasaremos a detallar a continuación, aunque sin olvidar quizás que lo más destacable de las gatas es su gran irregularidad tanto entre diferentes razas como entre ejemplares de la misma camada, incluso el mismo ejemplar puede variar sus ciclos sexuales de un año a otro. Se dice que la gata es poliéstrica estacional, es decir, esta activa sexualmente durante una época del año durante la cual puede tener varios celos. |
El período de actividad sexual dependerá de varios factores como ocurría en la aparición del primer celo: alimentación, salud, estimulación por parte de señales de otros congéneres... Pero lo más determinante es la duración de las horas de luz y la temperatura. El celo aparecerá con más probabilidad durante los meses con más horas de luz solar. Esto lógicamente regulará a las gatas en la naturaleza para que tengan camadas solo en las épocas más propicias del año.. El problema surge en la vida de nuestras gatas caseras, sometidas a períodos de luz iguales durante todas las épocas del año a causa de la luz artificial y a una temperatura también relativamente estable a lo largo de todo el año. Esto puede alterar su ritmo sexual haciendo que aparezcan celos durante todo el año. |
El ciclo sexual de la gata podemos dividirlo en cuatro fases, si bien unas son difícilmente diferenciables de otras en muchos casos: proestro, estro, metaestro y anestro. |
En estado natural los celos se presentan durante una parte del año en concreto, estando el resto del año teóricamente en reposo. |
El proestro es la primera fase, preparatoria para las siguientes, y es distinguible únicamente por el cambio comportamental ya que apenas hay cambios físicos que nos ayuden a identificarlo. Se da un aumento del apetito y la vulva aumenta ligeramente de tamaño. Al contrario que en la perra el flujo de la gata no es sanguinoliento por lo que no es fácil de descubrir. La gata estará más cariñosa, buscando al duelo y sus manifestaciones sonoras se irán haciendo poco a poco más evidentes, los maullidos son agudos y cortos. Esta fase dura apenas dos o tres días, tras los cuales ya estará preparada para recibir al macho, pasamos pues a la segunda fase: el estro, marcada por la receptividad sexual. El cambio de conducta se hace más patente, hay mayor nerviosismo y los maullidos aumentan en volumen y frecuencia. Estos estridentes maullidos tienen como finalidad atraer a los machos. Este ciclo tiene una duración variables. Si se produce monta durará aproximadamente entre 4 y 6 días, pudiendo alargarse incluso al doble si la hembra no ha encontrado macho con el que aparearse. Otra manifestación, bastante molesta, es que la hembra en celo suele orinar por la casa, esta orina, de olor más fuerte de lo normal, es para atraer a los machos. |
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El metaestro es la siguiente etapa, muy corta, de apenas 24 horas, que marca el final del estro. Durante esta etapa la hembra no esta receptiva y rechazará al macho. El anestro es la etapa de descanso |
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Una gata puede aparearse en su etapa receptiva con los machos cada 10 o 20 minutos, pudiendo quedarse preñada de varios ejemplares a la vez, lo que implica que dentro de la misma camada es posible que haya gatos de distintos padres. |
Incluso si se produce gestación el celo se repetirá de nuevo pronto si la gata esta en período fértil, pudiendo tener como media tres camadas al año, en las que suelen nacer unos cuatro gatitos, esto hace que el control de las gatas callejeras sea fundamental debido a lo prolíficas que pueden llegar a ser. |
Si no se ha producido gestación y la hembra se encuentra en el período del año sensible, volverá a entrar en celo al poco tiempo, algunas gatas pueden entrar en celo cada 21 días, aunque lo normal es que los celos se repitan cada dos meses. |
| ALTO ÍNDICE DE FERTILIDAD | ![]() |
Hay otra característica de las gatas que hace que sus posibilidades de quedarse preñadas durante la monta sean mayores: La ovulación de la gata es inducida por la cópula, de modo que las posibilidades de que un óvulo “se pierda” sin ser fecundado son muy pequeñas. Aún así se calcula que un 30% de las gatas pueden ovular espontáneamente, en caso de que se produzca ovulación pero no preñez la gata puede sufrir una pseudogestación, tras la cual volverá a entrar en celo si sigue en el período del año adecuado. |
LA CONTRACEPCIÓNTodo esto nos hace notar que el gato es una especie muy inclinada hacia la sexualidad. El macho también presenta esta característica. El índice de testosterona es muy elevado y esta hormona no se produce sólo en los testículos, sino también en la corteza adrenal, lo cual serviría en parte para explicar que los gatos castrados sigan presentando conductas sexuales. No hace falta que indiquemos por lo tanto el problema que puede ocasionar el tener tanto a nuestra hembra como a nuestro macho sin castrar si tienen acceso a ejemplares del sexo opuesto. Al contrario de lo que pueda parecer el macho también sufrirá consecuencias por no estar castrado: frecuentes vagabundeos en busca de gatas, peleas con otros machos que pueden contagiarle mediante sus mordeduras graves enfermedades... La única forma adecuada de proteger a los gatos contra las camadas no deseadas y sus consecuencias derivadas sería la castración quirúrgica. Esta es una práctica muy poco agresiva, en el macho no suelen hacer falta ni siquiera puntos de sutura y se encontrará totalmente recuperado el mismo día de la operación. Para la hembra la intervención es algo más molesta pero también muy sencilla y a no ser que presente algún problema de salud, no resultará arriesgado realizarla. La castración no solo resolverá el tema de las camadas sino que eliminará los celos, evitando el estrés y las conductas inadecuadas que los acompañan. En el gato suele disminuir la territorialidad y la agresividad así como las conductas de marcado y vagabundeo, y el aumento de peso es una consecuencia de la disminución de la actividad a la que se ve sometido el animal, por lo que puede ser fácilmente corregida mediante una dieta hipocalórica o estimulando la actividad del animal mediante el juego. |
Existen métodos químicos para impedir el celo de las gatas mediante inyecciones o pastillas, pero sus efectos secundarios las hacen totalmente desaconsejables, excepto como medida puntual para evitar un único celo. |
La edad ideal para realizar esta operación esta algo discutida. No se debe realizar antes de los tres meses o si acaba de salir de un celo o se encuentra en estado de gestación. Dejar que la gata tenga una camada antes de operarla no es bueno para ella, como se suele pensar. La gestación y la lactancia son períodos críticos para el animal que lejos de ser beneficiosos para ella pueden causar un envejecimiento prematuro por el desgaste energético que suponen. En el macho antes de proceder a la castración hay que esperar a que se desarrolle completamente, por lo que no resulta recomendable hacerlo antes de los siete meses de edad, haciéndolo antes corremos el riesgo de que no se desarrolle adecuadamente y que sufra en el futuro obstrucciones uretrales. |
No es cierto que los animales castrados engorden necesariamente. Lo que es cierto es que sus necesidades calóricas disminuyen, por lo que convendrá darles menos cantidad de comida o un alimento más bajo en grasas. |
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