Lo normal es que la primera experiencia que tiene un perro con el collar y la correa no sea muy agradable. El primer día que sale a la calle todo es nuevo, el mundo asusta un poco y lleva al cuello algo nuevo, no esta muy seguro de querer continuar, pero su amo lo arrastra de la correa para que avance. |
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Esta experiencia no suele ser muy traumática y pronto la olvidará, asociando el collar y la correa con el paseo y por lo tanto con algo bueno, pero nos sirve de ejemplo de cómo no hay que hacer nunca las cosas. Así, desde que le ponemos la correa por primera vez, le estamos enseñando a usarla inadecuadamente a tirones. |
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La primera experiencia de un perro con el collar y la correa no debe ser desagradable. Lo lógico sería acostumbrarle poco a poco, poniéndole primero el collar sin correa, en casa, y dejándole que se acostumbre a esta sensación. Luego podemos, siempre en casa, ir poniéndole a ratitos la correa y enseñándole a usarla. |
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NO ES UN JUGUETELo primero que hará nuestro cachorro con este objeto nuevo es, lógicamente, jugar con él. No debemos consentirlo ¿cómo? ¿pegándole? Evidentemente no, pretendemos que no lo considere un juguete, no que le coja manía. Si muerde la correa y la tensa para jugar con nosotros a “tirar del trapo” le diremos que “no”, aflojaremos la tensión de la correa dejándola suelta y le ignoraremos demostrándole que ese juego no nos interesa. Si hace falta que lleve la correa colgando por casa durante media hora hasta que aprenda a ignorarla lo haremos. Durante ese tiempo la pisará y se le enredará en los sitios, se irá acostumbrando así a la sensación de los pequeños tirones del collar. |
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¿PARA QUE SIRVE LA CORREA?Esta es la segunda lección y en este caso es para nosotros, no para el perro: La correa sirve para que no nos pongan una multa por llevar al perro suelto. No sirve para sujetar, arrastrar o dirigir al perro, para eso esta nuestra autoridad sobre él sino nunca nos obedecerá cuando vaya suelto. |
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¿CÓMO USAR LA CORREA?Recoge la correa del suelo, que previamente ha llevado tu cachorro colgando por la casa y pídele que te siga. La correa no debe tener tensión, en resumidas cuentas, acostúmbrate a no usarla. El brazo de la correa sólo debe servir para sujetar el extremo, no para ejercer tensión. Si el perro no avanza, recula o cambia de dirección, le dice que “no” y le animas de nuevo a seguirte, una vez a tu lado le felicitas. Agáchate si hace falta para darle confianza en avanzar hacia ti. Avanza unos pasos intentando que tu perro marche a tu lado, pero sin utilizar la correa para obligarle, felicítale efusivamente por hacerlo tan bien y le sueltas hasta la próxima práctica, antes de que se aburra de este nuevo juego. Pronto aprenderá a seguirte. |
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![]() Mantén la correa lo bastante tensa para que no se le enrede en las patas, pero lo bastante floja para que no se note atado. Una vez que se haya acostumbrado a esto ya estará listo para salir atado a la calle. |
Cuando él tire adelantándose o intentando llevarte por otra dirección te paras, le dices que “no” y no cedas nunca. Solo podrá avanzar si no tensa la correa. No tardará más de unos días en aprender a hacerlo. Llevar al perro correctamente de la correa no debe ser un ejercicio solo para el perro, también lo es para ti. Es normal que él quiera pararse a oler un árbol o a saludar a un amigo, no se trata de que avance a tu lado como un autómata. Tu tendrá que estar pendiente de dejarle hacerlo si lo consideras oportuno parándote o cambiando de dirección antes de que tu perro tense la correa, tienes que anticiparte a sus movimientos porque si él tira y entonces tú cambias de dirección o paras, aprenderá a dirigirte él a ti con la correa. Cuando quieras reemprender la marcha acuérdate de indicárselo con la voz, no arrastrándole con la correa. |
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Si tu perro ya tira de nada te servirán estos ejercicios, no te queda más remedio que utilizar un programa mucho más riguroso mediante el cual reeduques a tu perro a utilizar la correa. Esto entra dentro del terreno del adiestramiento en lugar de en el terreno de la educación, tendremos que enseñarle una palabra que signifique “no te muevas de mi lado”. |
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En este caso, como en cualquier otro que consista en modificar una mala costumbre ya adquirida por el animal el secreto estará en ser más cabezotas que nuestro perro, algo que pondrá a prueba los nervios hasta del más tranquilo de los propietarios. En estos casos tan solo hay un consejo: armarse de paciencia y recordar que siempre es más sencillo enseñar una conducta buena que erradicar una mala ya asentada. |
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Pasear con un perro que tira de la correa puede convertirse en un tormento si el perro tiene más fuerza que nosotros, en estos casos creo que merece la pena contratar un servicio de adiestramiento para corregir esta conducta. |
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Cambiar de collar no es la solución. Si cuando el perro tira le cambiamos a un collar de ahogo, a los pocos días se acostumbrará y seguirá tirando. El siguiente paso suele ser un collar de castigo –de pinchos- con el que dejará de tirar de nuevos tan solo los primeros días. Una vez acostumbrado a todo esto ya no nos queda nada más fuerte. |
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