Ya conoces el refrán: "La primavera la sangre altera" y nuestros perros no iban a ser la excepción. En estas fechas la mayor parte de las perras entran en celo. Es un momento peligroso tanto para las hembras como para los machos. Es un error elegir un macho pensando que así te "libras del rollo de los celos", al contrario, te tocará sufrir el de todas las perritas de tu barrio.
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LOS PRIMEROS SÍNTOMAS Los machos empiezan a prestar una inusual atención a tu perrina. Los cambios físicos más notables son el aumento del tamaño de la vulva y el comienzo de las pérdidas de sangre. Durante los primeros días puede ser más que sangre una secreción clara y mocosa, en poco tiempo se convierte en sangre de un rojo intenso, las pérdidas no son muy abundantes, tan solo unas gotas que la perra suele encargarse de limpiar por sí misma.
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La siguiente semana es la época más fértil, ya ha ovulado y suele mostrarse receptiva a los machos, atendiendo a sus juegos y facilitando la monta apartando la cola. |
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La sangre se vuelve más clara y menos abundante. Los cambios más evidentes de esta fase serán en su comportamiento. Estará nerviosa y puede perder el apetito. Hay que tener cuidado para que no se escape en busca de machos.
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Y LOS MACHOS.... Tu perro está muy raro, cuando sales a pasear parece que nunca se canse de oler el suelo, de repente levanta la cabeza, se queda con la mirada fija en el infinito y a veces castañetea los dientes en una especie de trance... tranquilo, tu perro no está poseído por ningún extraño poder, ha olido una perra en celo. |
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Los machos no entran en celo, si bien pueden mostrarse especialmente nerviosos cuando notan que hay muchas perras en celo en su entorno.
Al contrario de lo que pueda parecer, dejar que el perro monte una perra “para desahogarse” no solucionará el problema. Tan pronto como se recupere estará igual de ansioso que antes. |
Hay otros a los que no parece afectarles tanto, tan solo muestran esos síntomas cuando están en presencia de una hembra en celo, luego se les pasa. Nada podemos hacer para que nuestro perro actúe en uno u otro sentido, no es un problema de educación. En algunos perros el problema llega a ser grave, con importantes pérdidas de peso y un estado generalizado de ansiedad nada positivo, en esos casos cabría plantearse la castración del animal para mejorar su bienestar. Es una operación sencilla y sin mayores efectos secundarios. |
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